A pesar de que en estos momentos me aqueja un fuerte dolor de cabeza,
me dispongo a compartir con ustedes lo que sufro en una de mis clases de este
semestre.
No sé en qué momento se me ocurrió
que debía explorar la diversidad y aprovechar una de las bondades que nos ofrece
el sistema de nuestra facultad, en general, de la universidad: poder tomar
clases de otras carreras. Creo que fue mi interés en los problemas
medioambientales el culpable.
Previendo hacer mi tesis acerca de
dicho tema, decidí inscribir este semestre 2 clases relacionadas: Medio
Ambiente y Desarrollo en RI y Medio Ambiente y Sociedad en México de la carrera
de Sociología. En principio, me pareció el complemento perfecto, pues me darían
una visión global –internacional- y una a nivel nacional del tema. Si a eso le
sumamos que tal clase es impartida por dos profesores una bióloga y un abogado,
todo parecía ser perfecto. Pero…
¿Los profesores? Aunque un poquito
aburridos son bastante buenos, ¿el grupo? Pequeño y con desconocidos, ¿los temas?
Interesantes pero DEMASIADO locales, ¿la dinámica de la clase? Tranquila pero
tediosa, ¿el problema? El problema creo que soy yo.
Al principio sólo era leer y comentar
las lecturas en clase. Siendo sincera leía por completo muy pocos textos, pero
no sólo era yo, la mayoría del grupo hacía lo mismo por lo que, naturalmente,
la profesora empezó a dejarnos controles y ahora ya no sólo tengo que leer
tooodo sino que además debo entregar reportes todas y cada una de las clases. Si
de por sí las lecturas me parecían complejas y tediosas, tener que hacer
controles es horrible. Pues si bien RI tiene que ver con Sociología, los temas y enfoques sí distan mucho.
En resumen, es la clase que menos me
gusta de éste, mi octavo semestre. Aunque el lado amable es redescubrir con cada una de las clases por qué estudio
Relaciones Internacionales.