A diferencia de varios de mis compañeros y amigos de la carrera, yo no supe desde siempre que Relaciones Internacionales era lo que quería estudiar, y para no ir tan lejos ni siquiera algunos meses antes de ingresar a la misma.
Pero como no podía dejar pasar la oportunidad de hacer el examen de ingreso a la “máxima casa de estudios” me di a la poco exhaustiva tarea de revisar los planes de estudio de diversas carreras. Y aunque nunca lo había considerado, rápidamente fue el de Relaciones Internacionales el que más llamó mi atención, dada la diversidad de temas que incluía y, particularmente, los referentes a regiones geográficas específicas. Sin embargo, hasta ese momento seguía pensando que lo que estudiaría sería Administración de Empresas Turísticas, pues según yo era eso lo que más me gustaba, lo que quería.
Afortunadamente no fui aceptada en la licenciatura que según yo deseaba estudiar y sí en la que no esperaba, claro que esto lo sé a la luz del tiempo porque incluso cuando ingresé a la UNAM, aunque me sentía sumamente afortunada, lo hice con la idea de que si la carrera no me terminaba de convencer la dejaría para volvería a intentar en Turismo. Pero conforme fueron pasando los meses fui dejando de lado ese plan y queriendo y apreciando lo que tenía, hasta que antes de concluir mi primer semestre estaba sumamente convencida de que RI había sido la mejor decisión. Hoy sigo pensando lo mismo.
A lo largo de estos casi cuatro años y medio, he tenido malas, buenas y excelentes experiencias en MI UNIVERSIDAD -¡qué orgullo!. Con mis profesores, con mis compañeros y, sobre todo, con mis amigos. He tenido, sí, malas y muy malas clases pero también excelentes, de esas que no te importa madrugar o desvelarte haciendo las tareas, de esas que anhelas y hasta te emociona que se acerque la hora de entrar, de esas que son sumamente gratas, de esas de las cuales aprendes muchísimo.
No es por ser adulona, ni cosa semejante, pero mi clase de Seminario es del tipo de estas últimas que menciono, pues cada una de las clases, al menos a mí, me deja algo útil. La profesora me parece bastante comprometida con lo que hace, al igual que sus adjuntos, lo cual sin duda alguna se agradece mucho y más en clases tan importantes como ésta que trata de ayudarnos en nuestro objetivo último como estudiantes: obtener el preciadísimo título.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.