Bienvenidos!

Ante algo nuevo, no hay nada como tener pistas... y si ingresas a este Blog, lo primero que quisieramos saber es qué encontraremos en él.

Así, este blog surge para cumplir una tarea de la Universidad. Sin embargo, ha sido un gran pretexto para conocer una herramienta que cada día gana más adeptos y, si me permiten futurizar un poco, Facebook ya no tendrá tantos seguidores, prevalecerán las redes sociales cerradas, sí, aunque suene contradictorio: los seres humanos nos hemos dado cuenta que nuestra gregariedad tiene límites, y éstos arrancan justamente donde la privacidad se pierde; Facebook falló al no considerar esta pequeña variante en las personas: la permanente inconformidad: en el momento que nos abren las puertas al mundo, decidimos cerrarlas y sólo dejar abiertas las ventanas. Además, se cumple una vez más la teoría de los ciclos, aunque no sea en ámbitos económicos y sí en tendencias de comunicación en los tiempos del internet!

Como es de esperarse, este Blog no es público y sólo tendrán acceso a los miembros del mismo; buscamos generar un espacio de expresión e intercambio cuya única premisa es que todas las ideas y opiniones son bienvenidas, demos rienda suelta a nuestras manos, para que escriban cualquier pensamiento que nos pase por la cabeza y que queramos compartir, siempre siendo respuetuosos de nosotros mismos y de los demas: el respeto estamos obligados a brindarlo y brindárnoslo, bajo cualquier circunstancia.

Finalmente, y para todos aquellos que se están preguntando el porqué del título del blog, es muy fácil: estamos estudiando el penultimo semestre, así que sólo nos falta un pasito para concluir. Sin más ¡¡bienvenidos!!

jueves, 29 de marzo de 2012

MOTIVACIÓN


Les cuento, hoy fue un día bastante pesado pues tenia que entregar un control para mi clase de Sociología –sí, la que tanto sufro-, cuya lectura aparte de aburrida era en inglés, así que me llevó hooooras acabar. De la clase que tomo en Ciencia Política tuve examen y ante la incertidumbre total temía demasiado de él pues la profesora no sólo califica con dos exámenes, sino que prácticamente deberíamos leer un libro a la semana, por lo que la cantidad de cosas por estudiar era sencillamente imposible de acabar. Entonces, me resigné a salir parcialmente bien o parcialmente mal... al final, para mi buena suerte, no fue tan difícil como me imaginé, pero sí bastante extenso.

Aparte de eso hoy tenía que exponer en mi clase de Medio Ambiente, aprovechando decidí trabajar el tema que quiero desarrollar en mi tesis. Resultó bastante positivo no nada más porque me adentré de forma más seria a la revisión de información y redacción del mismo. Lo que también me ayudó a tener una idea más clara de la estructura del trabajo y la forma en la que debo abordarlo. Asimismo, el profesor me comentó que el tema le parecía bastante interesante y la manera en que lo abordé en la exposición la aprecia como correcta, que me pusiera a trabajar el proyecto y que cualquier cosa puedo acudir con él.

Sus comentarios me hicieron creer en mi tema y me motivó a esforzarme en el proyecto para acabar cuanto antes y que me lo revise. Aún no decido si él será mi asesor, pero cuando menos sé que puedo acudir a él para solicitarle fuentes y algún tipo de orientación. 

domingo, 25 de marzo de 2012

ESTADO DE SALUD



Dolores de cabeza, mareos frecuentes, gripas escasas, cantidad de desmayos mayor al promedio de la población, un problema con la composición de mi sangre, apendicitis, operación de los ojos, principios de dengue, miopía, astigmatismo y sacralización de la quinta lumbar resumirían mi historial clínico.

Aunque muchas cosas de esas suenan bastante feas, en realidad no suelo enfermarme mucho. Soy bastante sana en general, aunque no hago mucho por ganármelo, como de forma muy desordenada y hago prácticamente nada de ejercicio, eso sí, tomo mucha agua y duermo lo suficiente (intento).   

Pero ¿a qué viene contarles sobre mi salud? Pues sólo es para dar pie a hablar sobre lo que en estos momentos me aqueja y desahogarme: ¡TENGO MUCHA TOS! Y no me importaría tanto si no fuera porque estoy sumamente ronca, casi sin voz, y mañana tengo que exponer sobre la “liberalización política en un régimen autoritario: el caso de México”, ante un grupo que ni siquiera conozco, es decir, a quien no le tengo confianza como para expresarme con semejantes “voz”.

Eso por la parte de la escuela, que es la consecuencia que este momento más me preocupa pero también sufro porque según mis amigos, familiares, novio y hasta suegra hablo m u c h o. Y sí, la verdad me gusta hablar, hablar, hablar y… ¡claro! reírme -como se habrán dado cuenta ya que soy muy discreta :S-. Por lo cual estar casi sin voz me resulta muy frustrante.   

¡En mal momento me vine a enfermar! Lo único bueno de todo esto y de que, para no variar, la semana estará bastante pesada (con 2 exposiciones más y exámenes) es que tendré la Semana Santa, la playa, el solecito y los cuidados de mami para recuperarme.

jueves, 22 de marzo de 2012

MUCHA TAREA Y EL TEMBLOR


Mientras realizaba un control de lectura (¡de 10 cuartillas!) para una clase de mañana, recordé que tengo que escribir y cumplir con mi blog. En realidad, no tengo cosas trascendentes que contar... 
Estas dos últimas semanas han sido sin duda alguna las más pesadas de todo el semestre, he tenido que estudiar para exámenes, prepararme para exposiciones y además realizar cualquier cantidad de tareas y lecturas ordinarias. No obstante que no es lo más grato que puede haber, considero que en este momento, más que nunca, tengo que disfrutar de todo lo que implica estar en la universidad, incluyendo todo ese estrés, presiones, prisas, desvelos y anexos.
¿Qué más? Uno de los temas más recurrentes de los últimos días: el temblor. Pues resulta que mi equipo y yo estábamos en plena exposición en el tercer piso del edificio A en la facultad. Repentinamente comencé a marearme pero como no es algo extraordinario, sino más bien bastante frecuente, no le di mayor importancia, hasta que el profesor nos dijo que debíamos salir en calma porque estaba temblando. Algunos tomamos nuestras cosas y comenzamos a salir, otros no pudieron ni pensar en sus pertenencias y algunos más decidieron no abandonar el salón. 

Los temblores no suelen generarme mucho pavor, lo que sí es que me ponen nerviosa y me dan ganas de reír inexplicablemente, aunque esta vez traté de controlarme porque no quería parecer fuera de quicio. 
Me preocupé muchísimo, ya que no sólo pensaba en lo fuerte que estaría en el resto de la Ciudad si en CU alcanzaba a sentirse, sino sobre todo porque temía que el epicentro hubiera sido cerca de mi pueblo -como sucedió-. No logré comunicarme con mis familiares y amigos de allá hasta hoy al medio día y me cuentan dos cosas importantes: primero, que muchas personas se han quedado a dormir afuera de sus casas temiendo nuevas réplicas y que a la par se maneja un “mito rural” de que temblaría fortísimo hoy a las 5 de la tarde (de lo cual ya no supe pero realmente no lo creo) y que incluso se prevé un tsunami en las costas del Pacífico (lo cual tampoco creo posible). Y segundo, que contrario a las declaraciones oficiales sí se sabe de algunos cuantos fallecimientos en el lugar del epicentro.  

sábado, 17 de marzo de 2012

REGIONALISMOS


Si bien no soy muy docta en los idiomas y apenas medio conozco el inglés y estoy adentrándome al francés, me resulta innegable que el español es un idioma muy rico, no sólo gramatical y ortográficamente, sino por la gran cantidad de palabras que lo constituyen y variantes y usos que puede dárseles.
¿Recuerdan sus clases de español de la primaria cuando veíamos algo que se llamaba “regionalismos”? Yo creo que a todos en algún momento de nuestra educación nos enseñaron eso ¿no es así? 
Nunca fui tan consciente del tema como hasta que me vine a vivir a la Ciudad de México. Estamos tan acostumbrados a nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestra forma de hablar, nuestro vocabulario, nuestra forma de vestir, nuestra forma de convivir en sociedad que no somos realmente conscientes de todo ello hasta que conocemos lo diferente y sabemos que muchas de nuestras “cosas”, de nuestros elementos culturales son únicos.
En este caso me quiero referir a los regionalismos, sí esas palabras que sólo se usan en algunas zonas del país. Como ya algunos saben soy de la costa chica de Oaxaca y no sólo nos distingue una forma peculiar de hablar (entre otras cosas con el sonido de la “j” muy marcado o con una “s” pronunciada como “j”) sino también una serie de palabras que aquí brevemente mencionaré con su respectivo significado. 
La que más uso es “choco (a)”, esta palabra aunque también es usada para referirse a los tabasqueños, en la costa la usamos para una persona-lugar-cosa sucia o cochina. Parecidas también tenemos “chando”, “chamagoso” y “chimeco”. La primera tiene que ver con alguien que hace mal las cosas, la segunda se aplica a personas que usan la ropa sucia y la tercera para quienes llegaran a tener sucia la cara (como los bebés cuando comen).
Una de las que más risa suele darle a las personas cuando la escuchan es “cuche”, que en estricto sentido es sinónimo de cerdo -animal- pero que por extensión se usa para las personas que tienen rasgos/actitudes semejantes a las de ese mamífero. 
También usamos chirundo, que es sinónimo de desnudo; “chole” de pavo, “chundo” para cuando a algo, incluso alguien, le hace falta una parte de su estructura -aunque suene feo-, “charpe” de resortera o “muchito” de niño. Por supuesto que hay muchas más, pero estas son de las mayormente utilizadas y de las con “ch” -como ya se habrán percatado-.

Sé que todo lo anteriormente mencionado es un poco bizarro pero considero que elementos como este de los regionalismos son sólo una muestra de la riqueza cultural de nuestro país.
Pd. Luego les contaré cómo usarlos, cuando la otra persona no sabe lo que signibican puede resultar divertido. Con mis amigos hasta hemos inventado insultos -quizá sea más adecuado decir categorías calificativas que sirven para criticar- con tales palabras (obvio, nunca en mala onda:).

jueves, 15 de marzo de 2012

FINALMENTE...


Al fin hoy me decidí a trabajar sobre mi proyecto de tesis. Los pretextos habían sido numerosos: mucha tarea -el principal-, falta de información, carencia de un tema bien delimitado, inseguridad sobre lo que realmente quiero hacer, consideración de posibles asesores, la posibilidad de cambiar de tema, hasta la “necesidad” de pasar horas en mi correo, cuentas de fb y twitter, las reuniones familiares, el cumpleaños de mi perro -que no tengo-, etc. Cualquier cantidad de cosas con tal de postergar el inicio de mi proyecto.
Sin embargo hoy ante la urgente necesidad de tener un título para la clase de mañana ejercí tanta presión sobre mí por tener un tema bien delimitado, en principio, que logré tener la determinación de sentarme frente a la computadora a investigar y escribir. 
Los resultados no son demasiado fructíferos aún pero cuando menos ya tengo muchas preguntas de investigación y algunas ideas de lo que he de incluir en el planteamiento y la justificación. Además, claro, del gran paso que significa haberme decidido a escribir, en serio, por primera vez. 
Una de las conclusiones a la que he llegado es que esto de investigar y adentrarte en tu proyecto de investigación puede llegar a ser adictivo u obsesivo porque así como me costó mucho comenzar a trabajarlo, una vez empezando me costó mucho también despegarme de la computadora y continuar con las demás actividades que me esperaban. 
La otra, es que necesito con urgencia tener esos ratos de determinación más a menudo... me hace falta mucha disciplina, pues de lo contrario nunca podré avanzar en NADA. En fin, prometo trabajar en ello.

sábado, 10 de marzo de 2012

Y... ¿Se hizo la luz?


Qué habituados estamos a las bondades del desarrollo científico y tecnológico en nuestra vida cotidiana, tanto que si por alguna u otra razón nos privan de recursos tales como la luz eléctrica, la señal de internet o del teléfono móvil, el gas, o cualquier otro “invento de hombre blanco” sentimos que el mundo se nos acaba o, cuando menos, nuestros planes se ven profundamente atrofiados.
Lo digo, pues mientras intentaba hilar ideas para la presente entrada un apagón me sorprendió y ya no sólo me impidió seguir leyendo y haciendo los millones de tarea que tengo, sino que también me hizo cambiar el tema que pensaba abordar. 
Lo normal es llegar a casa y prender las luces, encender la televisión o el radio, conectarnos a internet, usar el microondas, abrir el refrigerador y llevar a cabo una serie de actividades más que implican el uso de energía eléctrica pero ¿han pensado cómo serían nuestros días si no contáramos con ese valioso recurso?
En mi pueblo, Jamiltepec, la energía eléctrica fue llevada sólo hasta la segunda mitad de la década de los sesentas. Evidentemente a mí no me tocó vivir en aquél entonces pero a mis papás sí y contrastar sus experiencias en aquellos momentos con lo que hoy vivimos me resulta además de interesante, curioso. 
Pensar aquellos tiempos en los que la única forma de iluminarse en la oscuridad de la noche era la luz de la luna o de algunas velas, en los que el carbón era la fuente de energía para planchar y la leña para cocinar y conservar la comida, cuando la televisión y el internet eran inimaginables y escuchar la radio sólo era posible con pilas. Cuando los niños se divertían jugando a las escondidas en las noches de tempestad aprovechando la luz de los rayos y truenos para correr a un nuevo escondite o regresar a sus casas.


Pero a pesar de que me hubiera gustado presenciar un cambio histórico de tal magnitud como la llegada de la electricidad, es sumamente lamentable que hoy, a tantos años de distancia, esa siga siendo una realidad en muchas partes de nuestro país.

miércoles, 7 de marzo de 2012

MAL DE TESIS

Siempre que la clase de Seminario termina mi amiga Mariana sufre demasiado…
En realidad todos sus comentarios al respecto, hasta ayer, me habían parecido exacerbados, pues nos dice que todo lo que se comenta en el salón –respecto a la tesis, la vida laboral, etc.- la hacen sentir pésimo, bueno, que casi le dan ganas de llorar.
Pero hasta ayer pude comprenderla, pues al escuchar hablar a la profesora sobre la tesis y concretamente acerca del proyecto de investigación, repentinamente me invadió una gran cantidad de nervios acompañada de una profunda desesperación y angustia que hacía mucho no sentía. Era como si me encontrara a punto de un examen –prueba- súper importante o difícil, ante una situación a la cual le temiera demasiado o como si frente a mí tuviera un gran reto para el cual no estuviera preparada, no sé, pero también me sentí horrible (ahora la exagerada soy yo).
 
Después de esa situación tan extraña pude pensar tranquilamente y llegué a la conclusión de que le temo demasiado a empezar a escribir. Eso sin considerar (o quizá como consecuencia de lo anterior) que del protocolo no tengo nada trabajado todavía.

Estoy muy estresada :S

domingo, 4 de marzo de 2012

EL ANTES Y EL DESPUÉS


Desde el viernes por la noche y hasta hoy domingo a estas horas me la he pasado haciendo tareas. A diferencia de la mayoría de mis fines de semana no he salido para nada -bueno, sólo a comer-, ni he perdido el tiempo viendo la tele o estando las horas en las redes sociales( y lo peor: ni siquiera pude unirme a las actividades familiares de este fin. 
Aunque pareciera ser un fin de semana horrible, la verdad es que no, no sé si me guste dedicar mucho tiempo a labores relacionadas con la escuela pero lo que sí es que me da satisfacción saber que hago lo que tengo que hacer. Antes solía ser así, era esa la regla desde que recuerdo (primaria, secundaria, prepa...)
Y no es que ahora me haya vuelto irresponsable o que no me importe, simplemente creo que, en efecto, el contexto determina mucho nuestro que hacer en la vida. Cursé hasta la prepa en Oaxaca, vivía en un pueblo quizá no muy pequeño pero sí con pocas distracciones o cosas que hacer, por lo que las labores académicas eran disfrutables para mí, nunca me pareció tedioso ni nada, es más hacía tareas y estudiaba hasta para no aburrirme, jeje.
Solía ser criticada por ello. Los primos de mi edad que quién sabe qué tanto hacían para gastar su tiempo, me tachaban de “matada”; a mis amigos sólo les parecía extraña esa forma mía de ver los compromisos escolares pero no pasaban de decirme que estaba loca, creo que sólo mis papás apoyaban mis ideas, de manera entendible, verdad...
Una vez que llegué aquí, empecé a “descubrir el mundo” (:p). Aunque desde el principio tenía la intención de seguir el mismo camijo en la nueva etapa (¡con más razón!), mi hermana -con quien vivo- siempre tuvo actividades para mí: desde salir a cenar, comer y desayunar, ir al cine, al teatro (sí, aunque me duerma, jeje :S), de compras, salir de fin de semana, conocer la Ciudad, etc., hice nuevos amigos, empecé a salir con un niño del que luego me hice novia, a convivir con otros primos y demás actividades tan distintas a lo que solía hacer, que poco a poco me fueron alejando de mi idea original.
A pesar de que, en efecto, mi vida académica me ha dado una serie de satisfacciones, he cambiado mucho, he redefinido el valor de las cosas. Sigo cumpliendo con mis responsabilidades escolares pero la diferencia es que ahora sé que el resto de las actividades también importan y bastante. Creo que he logrado tener una vida más equilibrada en ese sentido pero aún así a veces disfruto dedicar tooodo el fin de semana  a mí y a la escuela. 
Me da nostalgia pensar en lo que era antes y no sólo por la parte académica, sino y sobre todo en el aspecto personal y emocional porque sí que soy bien distinta.

Pd. Creo que escribí cosas sin sentido pero, literal, me estoy quedando dormida.