Dolores de cabeza, mareos frecuentes, gripas escasas, cantidad
de desmayos mayor al promedio de la población, un problema con la composición
de mi sangre, apendicitis, operación de los ojos, principios de dengue, miopía,
astigmatismo y sacralización de la quinta lumbar resumirían mi historial
clínico.
Aunque muchas cosas de esas suenan bastante
feas, en realidad no suelo enfermarme
mucho. Soy bastante sana en general, aunque no hago mucho por ganármelo, como de
forma muy desordenada y hago prácticamente nada de ejercicio, eso sí, tomo
mucha agua y duermo lo suficiente (intento).
Pero ¿a qué viene contarles sobre mi salud? Pues
sólo es para dar pie a hablar sobre lo que en estos momentos me aqueja y desahogarme:
¡TENGO MUCHA TOS! Y no me importaría tanto si no fuera porque estoy
sumamente ronca, casi sin voz, y mañana tengo que exponer sobre la “liberalización
política en un régimen autoritario: el caso de México”, ante un grupo que ni
siquiera conozco, es decir, a quien no le tengo confianza como para expresarme
con semejantes “voz”.
Eso por la parte de la escuela, que es la
consecuencia que este momento más me preocupa pero también sufro porque según
mis amigos, familiares, novio y hasta suegra hablo m u c h o. Y sí, la verdad
me gusta hablar, hablar, hablar y… ¡claro! reírme -como se habrán dado cuenta
ya que soy muy discreta :S-. Por lo cual estar casi sin voz me resulta muy frustrante.
¡En mal momento me vine a enfermar! Lo único
bueno de todo esto y de que, para no variar, la semana estará bastante pesada
(con 2 exposiciones más y exámenes) es que tendré la Semana Santa, la playa, el
solecito y los cuidados de mami para recuperarme.
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