Mientras realizaba un control de lectura (¡de 10 cuartillas!) para una clase de mañana, recordé que tengo que escribir y cumplir con mi blog. En realidad, no tengo cosas trascendentes que contar...
Estas dos últimas semanas han sido sin duda alguna las más pesadas de todo el semestre, he tenido que estudiar para exámenes, prepararme para exposiciones y además realizar cualquier cantidad de tareas y lecturas ordinarias. No obstante que no es lo más grato que puede haber, considero que en este momento, más que nunca, tengo que disfrutar de todo lo que implica estar en la universidad, incluyendo todo ese estrés, presiones, prisas, desvelos y anexos.
¿Qué más? Uno de los temas más recurrentes de los últimos días: el temblor. Pues resulta que mi equipo y yo estábamos en plena exposición en el tercer piso del edificio A en la facultad. Repentinamente comencé a marearme pero como no es algo extraordinario, sino más bien bastante frecuente, no le di mayor importancia, hasta que el profesor nos dijo que debíamos salir en calma porque estaba temblando. Algunos tomamos nuestras cosas y comenzamos a salir, otros no pudieron ni pensar en sus pertenencias y algunos más decidieron no abandonar el salón.
Los temblores no suelen generarme mucho pavor, lo que sí es que me ponen nerviosa y me dan ganas de reír inexplicablemente, aunque esta vez traté de controlarme porque no quería parecer fuera de quicio.
Me preocupé muchísimo, ya que no sólo pensaba en lo fuerte que estaría en el resto de la Ciudad si en CU alcanzaba a sentirse, sino sobre todo porque temía que el epicentro hubiera sido cerca de mi pueblo -como sucedió-. No logré comunicarme con mis familiares y amigos de allá hasta hoy al medio día y me cuentan dos cosas importantes: primero, que muchas personas se han quedado a dormir afuera de sus casas temiendo nuevas réplicas y que a la par se maneja un “mito rural” de que temblaría fortísimo hoy a las 5 de la tarde (de lo cual ya no supe pero realmente no lo creo) y que incluso se prevé un tsunami en las costas del Pacífico (lo cual tampoco creo posible). Y segundo, que contrario a las declaraciones oficiales sí se sabe de algunos cuantos fallecimientos en el lugar del epicentro.
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