Siempre que la clase de Seminario
termina mi amiga Mariana sufre demasiado…
En realidad todos sus comentarios al
respecto, hasta ayer, me habían parecido exacerbados, pues nos dice que todo lo
que se comenta en el salón –respecto a la tesis, la vida laboral, etc.- la
hacen sentir pésimo, bueno, que casi le dan ganas de llorar.
Pero hasta ayer pude comprenderla,
pues al escuchar hablar a la profesora sobre la tesis y concretamente acerca
del proyecto de investigación, repentinamente me invadió una gran cantidad de
nervios acompañada de una profunda desesperación y angustia que hacía mucho no
sentía. Era como si me encontrara a punto de un examen –prueba- súper
importante o difícil, ante una situación a la cual le temiera demasiado o como
si frente a mí tuviera un gran reto para el cual no estuviera preparada, no sé,
pero también me sentí horrible (ahora la exagerada soy yo).
Después de esa situación tan extraña
pude pensar tranquilamente y llegué a la conclusión de que le temo demasiado a empezar a escribir. Eso sin considerar (o quizá como consecuencia de lo
anterior) que del protocolo no tengo nada trabajado todavía.
Estoy muy estresada :S
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