Desde el viernes por la noche y hasta hoy domingo a estas horas me la he pasado haciendo tareas. A diferencia de la mayoría de mis fines de semana no he salido para nada -bueno, sólo a comer-, ni he perdido el tiempo viendo la tele o estando las horas en las redes sociales( y lo peor: ni siquiera pude unirme a las actividades familiares de este fin.
Aunque pareciera ser un fin de semana horrible, la verdad es que no, no sé si me guste dedicar mucho tiempo a labores relacionadas con la escuela pero lo que sí es que me da satisfacción saber que hago lo que tengo que hacer. Antes solía ser así, era esa la regla desde que recuerdo (primaria, secundaria, prepa...)
Y no es que ahora me haya vuelto irresponsable o que no me importe, simplemente creo que, en efecto, el contexto determina mucho nuestro que hacer en la vida. Cursé hasta la prepa en Oaxaca, vivía en un pueblo quizá no muy pequeño pero sí con pocas distracciones o cosas que hacer, por lo que las labores académicas eran disfrutables para mí, nunca me pareció tedioso ni nada, es más hacía tareas y estudiaba hasta para no aburrirme, jeje.
Solía ser criticada por ello. Los primos de mi edad que quién sabe qué tanto hacían para gastar su tiempo, me tachaban de “matada”; a mis amigos sólo les parecía extraña esa forma mía de ver los compromisos escolares pero no pasaban de decirme que estaba loca, creo que sólo mis papás apoyaban mis ideas, de manera entendible, verdad...
Una vez que llegué aquí, empecé a “descubrir el mundo” (:p). Aunque desde el principio tenía la intención de seguir el mismo camijo en la nueva etapa (¡con más razón!), mi hermana -con quien vivo- siempre tuvo actividades para mí: desde salir a cenar, comer y desayunar, ir al cine, al teatro (sí, aunque me duerma, jeje :S), de compras, salir de fin de semana, conocer la Ciudad, etc., hice nuevos amigos, empecé a salir con un niño del que luego me hice novia, a convivir con otros primos y demás actividades tan distintas a lo que solía hacer, que poco a poco me fueron alejando de mi idea original.
A pesar de que, en efecto, mi vida académica me ha dado una serie de satisfacciones, he cambiado mucho, he redefinido el valor de las cosas. Sigo cumpliendo con mis responsabilidades escolares pero la diferencia es que ahora sé que el resto de las actividades también importan y bastante. Creo que he logrado tener una vida más equilibrada en ese sentido pero aún así a veces disfruto dedicar tooodo el fin de semana a mí y a la escuela.
Me da nostalgia pensar en lo que era antes y no sólo por la parte académica, sino y sobre todo en el aspecto personal y emocional porque sí que soy bien distinta.
Pd. Creo que escribí cosas sin sentido pero, literal, me estoy quedando dormida.
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