Si bien no soy muy docta en los idiomas y apenas medio conozco el inglés y estoy adentrándome al francés, me resulta innegable que el español es un idioma muy rico, no sólo gramatical y ortográficamente, sino por la gran cantidad de palabras que lo constituyen y variantes y usos que puede dárseles.
¿Recuerdan sus clases de español de la primaria cuando veíamos algo que se llamaba “regionalismos”? Yo creo que a todos en algún momento de nuestra educación nos enseñaron eso ¿no es así?
Nunca fui tan consciente del tema como hasta que me vine a vivir a la Ciudad de México. Estamos tan acostumbrados a nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestra forma de hablar, nuestro vocabulario, nuestra forma de vestir, nuestra forma de convivir en sociedad que no somos realmente conscientes de todo ello hasta que conocemos lo diferente y sabemos que muchas de nuestras “cosas”, de nuestros elementos culturales son únicos.
En este caso me quiero referir a los regionalismos, sí esas palabras que sólo se usan en algunas zonas del país. Como ya algunos saben soy de la costa chica de Oaxaca y no sólo nos distingue una forma peculiar de hablar (entre otras cosas con el sonido de la “j” muy marcado o con una “s” pronunciada como “j”) sino también una serie de palabras que aquí brevemente mencionaré con su respectivo significado.
La que más uso es “choco (a)”, esta palabra aunque también es usada para referirse a los tabasqueños, en la costa la usamos para una persona-lugar-cosa sucia o cochina. Parecidas también tenemos “chando”, “chamagoso” y “chimeco”. La primera tiene que ver con alguien que hace mal las cosas, la segunda se aplica a personas que usan la ropa sucia y la tercera para quienes llegaran a tener sucia la cara (como los bebés cuando comen).
Una de las que más risa suele darle a las personas cuando la escuchan es “cuche”, que en estricto sentido es sinónimo de cerdo -animal- pero que por extensión se usa para las personas que tienen rasgos/actitudes semejantes a las de ese mamífero.
También usamos chirundo, que es sinónimo de desnudo; “chole” de pavo, “chundo” para cuando a algo, incluso alguien, le hace falta una parte de su estructura -aunque suene feo-, “charpe” de resortera o “muchito” de niño. Por supuesto que hay muchas más, pero estas son de las mayormente utilizadas y de las con “ch” -como ya se habrán percatado-.
Sé que todo lo anteriormente mencionado es un poco bizarro pero considero que elementos como este de los regionalismos son sólo una muestra de la riqueza cultural de nuestro país.
Pd. Luego les contaré cómo usarlos, cuando la otra persona no sabe lo que signibican puede resultar divertido. Con mis amigos hasta hemos inventado insultos -quizá sea más adecuado decir categorías calificativas que sirven para criticar- con tales palabras (obvio, nunca en mala onda:).
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