Tal vez no
sea políticamente correcto contarles en esta entrada, que seguramente será
leída por alguno de los adjuntos, lo que hice el viernes porque dejaría en
evidencia la razón por la que no asistí a mi clase de Seminario, sin embargo,
ante la carencia de otras cosas que relatar lo haré.
Pues resulta
que fui a la Feria de Texcoco a la presentación de Vicente Fernández, la razón
fundamental por la que fuimos es llevar a mi mamá a verlo ante el anuncio de su
retiro. Era también la primera vez que yo iba a dicha feria.
Llegamos como
a las 9 de la noche, la idea era estar allá más temprano pero antes de irnos no
encontrábamos los boletos, así que los estuvimos buscando durante varios
minutos, finalmente los encontramos y salimos; al cabo de alrededor de 40 minutos estábamos ya en el lugar, siempre
imaginé que estaba más lejos.
Una vez allá
anduvimos dando la vuelta antes de entrar al palenque, compramos algunas
chucherías, tomamos fotografías, etc. Las medidas de seguridad para ingresar
eran muy estrictas tanto que la clásica revisión fue una experiencia sumamente
desagradable.
Cuando
entramos, aún había pocas personas y estaban las peleas de gallos. A pesar de
que mi papá en sus años mozos fue gallero y así, nunca había visto una porque
esas “son cosas de hombres”. En fin, es de lo más salvajes que he visto,
incluso, me parece que es más inhumano que las corridas de toros y me preocupa
el grado de deshumanización al que hemos llegado que provoca incitar a dos
animales a pelear sólo por el mero placer de verlos, claro, y de ganar dinero.
Simplemente no pude permanecer viendo una pelea completa, así que me la pasé
comiendo y quejándome al respecto.
Como dos
horas después, cerca de las 12 de la noche, cuando ya el lugar estaba a
reventar y el público inquieto por ver a Vicente, finalmente el señor salió y
como él dice “mientras ustedes no dejen de aplaudir yo no dejo de cantar”, lo
hizo por alrededor de 3 horas.
Aunque no
conocía todas las canciones y no suelo escucharlo, me gustó bastante, el señor
ya está viejito pero aún tiene un vozarrón. Disfruté mucho la presentación,
salvo ciertos incidentes como que cerca de donde nosotros estábamos sentados
había un señor ya bastante tomado que empezaba a discutir con alguien más
por lo que cerca de 10 elementos de seguridad lo forzaron a salir, mientra la
novia los seguía golpeádolos con su cinturón, ocasionando un verdadero
desorden. Al principio los que estábamos
cerca nos preocupamos pero al ver a la novia con el cinturón, al contrario, fue
divertido.
Alrededor de
las 4 de la mañana el “rey de la música mexicana” se despidió con “Las
Golondrinas”. Me apena haber faltado a mi clase y también contarles por qué no
fui pero, al final, creo que valió la pena, no obstante que en salón alguien me
haya tachado de “floja” (¡jum! es la primera vez que falto en el semestre).
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