Como ya lo hice en alguna entrada
anterior, nuevamente les contaré otra “experiencia de ensueño”. La semana pasada mi novio y yo decidimos ir por primera vez al cine 4D, la única película que estaba
en ese momento en cartelera era Titanic a las 10 de la noche. Dado que no
teníamos tarea para el siguiente día aprovechamos para entrar a esa función sin
importar que fuera tan tarde.
Todo iba bien hasta que como a los
15 minutks de haber comenzado la película, me empezó a dar sueño, mucho sueño, tanto que sin importar los
movimientos del asiento no pude evitar quedarme dormida, hasta que de repente sentí en la cara
un chorro de agua (bueno tanto como chorro no pero sí agua), inconsciente por el
sueño de que estaba ahí, desperté toda asustada ¡qué pena! (Y no
precisamente con mi novio que ya está acostumbrado a mis sueños en los lugares
menos adecuados). Pero ya luego me reí muchísimo (y él más) para
luego llorar el resto de la película pues ya sólo pude ver la parte más triste.
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